lunes 26 de abril de 2010

He vuelto.

Empieza a venirme el verano. Me viene a oleadas. A veces, a arcadas.
Y como viene se va y como se va vuelve. Quizás es un balancín al lado de una piscina, que se mueve tímido.
Ángel González se ha perdido en la playa. Todos los ángeles se me pierden en las playas.
El Sol que parece sangre, el cielo que es un coágulo de sangre y lo demás son cicatrices. El mundo es una inmensa rodilla de un niño.
Empieza a venirme el verano, delirante y ciego como el balancín y como la sangre y los ángeles de la playa y como las cicatrices. Ya vuelve la vida en todas sus modalidades.